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Terra
La Coctelera
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HAND MADE;


Reflexión en La menor sobre La ciencia del sueño.


-Porque me quieres???
-Por las cosas que haces con las manos, porque eres diferente.


Y la risa de un cani se oye de fondo… alguien que se sentó ahí por casualidad a quien probablemente le haga falta hacerse una paja.

Por quienes también una vez hicieron barcos de papel, o creamos muñecos con plastilana, papel y tela, por los bosques pintados a tamaño natural o los callages con lo peor de cada fotografía… Reflexiono sobre quienes usaron las manos y la imaginación pero sin un genio como Gonry que apunte los pasos desde la cocina.
La imperfecta mano del hombre deja en los productos un alo de misterio más oriental que occidental. Aquí prima lo brillante, lo satinado, lo nuevo con ese peculiar olor a plástico o papel que nos obliga a meter la nariz entre los libros y envoltorios.

Pero el misterio y la historia de lo hecho a mano, de lo reutilizado, van mucho más allá del placer de ese olor a recién comprado. Imaginar que tu agua una vez fue papel de caramelo, pensar que tu caja de galletas mantequillosas se convertirá en un costurero o que el bote de detergente puede convertirse en una cámara de fotos… Siempre sorprende algo convertido en otra cosa como en un intento logrado de convertirse en quien uno no es. Me obliga a elucubrar a cerca de en qué me convertiré, para qué servirá mi materia prima. El marco del cuadro horrendo lo consiguió, quiso ser un tendedero, y los botes de Nestcafé querían custodiar clavos, y los cajones de fondo roto soñaban con ser un teatro de marionetas.

La ciencia del sueño tiene infinitas más lecturas que una simple oda a lo hecho a mano… las manos… la parte del cuerpo mas feo que tengo y por lo tanto, una de las que mas valoro; con manchas de tinta, olor a líquidos fotográficos, con uñas sin filo del nerviosismo, con cortes de cúter poco cuidadosos, con restos de cola que se amoldan a mis huellas digitales y analógicas. Manos gigantes, manos de goma espuma, manos creadoras que acarician cuando uno mas necesita que le toquen el pelo… las echo de menos algunas noches.

Las manos y la imaginación son la pareja definitiva; el práctico y la soñadora, quien tiene la idea y quien sabe ejecutarla, el que habla y el que escucha, el que piensa y el que actúa.
Hand made es sólo una de esas posibilidades porque es un texto escrito en La menor, si fuera en Si bemol quizás hablaría del amor, la imaginación o la complejidad de la sencillez. Esto es sólo un plano, una escala de una obra de arte.

Con éste texto sólo quiero pensar en alto sobre los objetos cotidianos y cómo a veces se han travestido para parecerse más a ellos mismos.

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Pequeña manifestante


Manifestación contra la cumbre de la OTAN. Savilla, 4 de febrero.

No digais luego que no lo advertimos, no quiero ver caras de pánico cuando las olas sean cada vez mas grandes y el calor cada vez más sofocante, cuando todo lo que miremos tenga ese alo de desierto fotografíado sin pulso.

No digais que no os advertimos que los desesperados son los más peligrosos porque no tienen nada que perder, que aún hay gente que busca El Dorado en el oro sin saber porqué vale tanto si no se come. Que todos esos, los malditos endeudados de hambre y no de petróleo, se levantarán con las pocas fuerzas que les queden porque solo pueden ganar.

No digais que no os lo advertimos cuando las zonas verdes sean los espacios entre urbanización y urbanización, cuando los niños pinten pollos asados en vez de pollitos, cuando haya que atornillar las pertenencias a las paredes y trabajemos 60 horas semanales a cambio de un rato a la semana para pagar las facturas no domiciliadas.

Yo también soy una pequeña manifestante, no tanto como esta caperucita rosa, que aún se asusta con los gritos de los idealistas, que aun los reproches le parecen ajenos.

A gritar también se aprende, pero yo, igual que la pequeña manifestante, tampoco me acostumbro a soportar los quejidos de fondo de un mundo que agoniza en nuestras manos, que gotea por las noches al mismo ritmo que el grifo flojo sin dejarme conciliar el sueño o al menos, el descanso.

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EYE.- Después del bosque


(Pintura sobre camiseta)

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El gallo que se desgañita

Hay toda una fauna a mi alrededor, una fauna urbana con horarios muy diferentes a los nuestros, casi opuestos a los míos.

El único gallo que probablemente haya en Sevilla capital, habita al lado de mi casa. Dicen que cantan al amanecer, pero en realidad lo que hace es desgañitarse cuando se levanta... y éste debe tener el sueño ligero.

Además, como ya he contado en alguna ocasión, debajo de mi ventana hay un picadero de gatos, que me restriegan sus orgías de madrugada sin invitarme los muy ingratos, a pesar de que les cedo parte de mi jardín.

Los gatos cuando follan no maúllan; no dicen miau miua...se arañan y gritan...no dudo de que les guste, pero su gemido da pavor, es como un bebe chillando intentando aprender a hablar para porder pedir ayuda. Algo así sentí al primer polvo de gatos bajo mi ventana, recuerdo que me asusté y traté de averiguar de dónde venía al llanto.

Y además están los pájaros, aquí los hay incluso de cantos peculiares como el Mirlo. Son muy bucólicos los pajaritos... podría reproducir mil alagos del trino en la mañana, pero cuando sus mañanas son mis noches, es un infierno escuchar su canto (y una cursilada desmesurada dedicarles un párrafo).

A las 5 estamos todos despiertos... aunque es posible que sea culpa del gallo que se desgañita.

Hay además algunos ladridos de perro doméstico que vienen de serie con la urbanización, pero ellos sólo hacen los graves en una melodía de amanecer tempranero que es aguda y chirría.

Y de pronto, el zumbido de un mosquito que parecía subido a un avión!... la única fauna urbana que esta noche agradezco es una salamanquesa que desde pequeñita vela por mi cuarto y el de mi hermano mayor. Teresa la salamanquesa podría cenarse (ya casi desayunarse) al mosquito aviador y además es más sigilosa y discreta que el Gayo, los gatos, los perros, los pájaros y los mosquitos.

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Le gustó

"¿Te dejo el libro que te han regalado los niños en el baño?" preguntó mi madre. Yo estaba en la habitación de al lado y me quedé atenta escuchando la respuesta para everiguar si le había gustado.

"Si, claro" respondió Papa, y yo me quedé tranquila.

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Huellas en la arena

El ambicioso plan de sobrevivir nos sobrepasa a algunos, en principio seríamos los débiles, porque el simple hecho de levantarnos por la mañana puede llegar a ser todo un sacrificio intelectual (que no sólo físico), porque vomitaríamos ante la puerta del trabajo sólo de pensar en las horas alienantes que quedan por vivir.

Puede que nosotros (yo y otros) seamos los débiles por sucumbir al cansancio y a la desesperación que provoca la frustración de no parar de andar por la orilla y no dejar huella.

Pero los valientes son los que tienen miedo y lo superan, los demás son cobardes o imprudentes… No se puede estar cansado si uno no se mueve, no puede uno desesperarse si no se tiene esperanza, como no se puede ser valiente sin tener miedo.

Esta tarde he visto a No Mucha gente desesperada, aterrada por el mundo, cansada de gritar y de pasear. Digo No Mucha, porque todos los demás, Los Muchos, iban en dirección contraria, seguían el rastro de las luces navideñas que llegaban a las puertas de las tiendas.

Se puede contar la gente de las manifestaciones, se hace una estimación de personas por filas al más puro estilo Excel, pero en tardes como ayer, da vergüenza ajena contar porque faltan demasiados, Los Muchos.

Quizás debería ser más periodística hoy y decir que 400 insurgentes pasearon por Sevilla con consignas pro vivienda digna, pero seré más humana y honesta al decir que prefiero no cuantificar la lucha, porque saldría perdiendo, que deseé viendo el telediario, que no salieran imágenes que evidenciaran el poco compromiso de Los Muchos y la soledad de los No Muchos.

Pasear por la orilla y no dejar huella, porque no peso lo suficiente como para que la arena se hunda bajo mis pies y porque cuando lo consigo, solo permanecen segundos
que a penas dan para fotografiarlas para el recuerdo.

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CATÓDICA

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EYE: Be

No se qué se entiende... no se si se entiende. Me gustaría que me contárais qué os sugiere porque con vuestras interpretaciones comunicaré mejor, y esa siempre es mi meta.