Ya es 6 de enero aunque para mí es todavía día 5, porque aún no me he acostado. Esta noche vienen Sus Majestades los Reyes magos de Oriente y yo he ido a cuidar a mis primos pequeños mientras mis tíos se daban los regalos en casa de mi abuela, como cada año. El más pequeño no podía dormir de la emoción de que 3 reyes entraran en su casa esta noche y tres camellos comieran zanahoria (yo tampoco lo entiendo) en su terraza. Así que he hecho un trato con él para que se fuera a la cama a cambio de que yo le contara 3 cuentos.
El primero lo he leído como si fuera una dramatización de radio; demasiada emoción… además creo que mi voz de niña con trenzas no está muy conseguida.
Al segundo cuento, Fernandino me hacía aclaraciones y comentarios de los dibujos a cada oración que leía lo más profesionalmente posible.
Al tercer cuento le obligue a que no abriera los ojos; se sabe cuándo alguien se hace el dormido porque los párpados tiemblan al estar forzados, y los suyos parpadeaban porque esa no era la posición en la que querían estar. En voz baja le leí el cuento, con voz grave y ritmo pausado, pasaba las hojas lentamente y antes de que la niña detective de la historia pudiera resolver el enigma, su respiración era profunda y constante como mi voz y sus párpados ya no se movían. Se había dormido en menos de dos minutos!

Terminé de leer el cuento ... para mí, aunque yo no puedo dormir tan fácilmente.