Huellas en la arena

El ambicioso plan de sobrevivir nos sobrepasa a algunos, en principio seríamos los débiles, porque el simple hecho de levantarnos por la mañana puede llegar a ser todo un sacrificio intelectual (que no sólo físico), porque vomitaríamos ante la puerta del trabajo sólo de pensar en las horas alienantes que quedan por vivir.
Puede que nosotros (yo y otros) seamos los débiles por sucumbir al cansancio y a la desesperación que provoca la frustración de no parar de andar por la orilla y no dejar huella.
Pero los valientes son los que tienen miedo y lo superan, los demás son cobardes o imprudentes… No se puede estar cansado si uno no se mueve, no puede uno desesperarse si no se tiene esperanza, como no se puede ser valiente sin tener miedo.
Esta tarde he visto a No Mucha gente desesperada, aterrada por el mundo, cansada de gritar y de pasear. Digo No Mucha, porque todos los demás, Los Muchos, iban en dirección contraria, seguían el rastro de las luces navideñas que llegaban a las puertas de las tiendas.
Se puede contar la gente de las manifestaciones, se hace una estimación de personas por filas al más puro estilo Excel, pero en tardes como ayer, da vergüenza ajena contar porque faltan demasiados, Los Muchos.
Quizás debería ser más periodística hoy y decir que 400 insurgentes pasearon por Sevilla con consignas pro vivienda digna, pero seré más humana y honesta al decir que prefiero no cuantificar la lucha, porque saldría perdiendo, que deseé viendo el telediario, que no salieran imágenes que evidenciaran el poco compromiso de Los Muchos y la soledad de los No Muchos.
Pasear por la orilla y no dejar huella, porque no peso lo suficiente como para que la arena se hunda bajo mis pies y porque cuando lo consigo, solo permanecen segundos
que a penas dan para fotografiarlas para el recuerdo.

sunadokei dijo
Adelaidus, basta con que las huellas las veas TU :)
24 Diciembre 2006 | 03:49 PM