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La Coctelera

No hay tema pequeño

Todos caben en algún rincón

26 Septiembre 2006

Taxi

Hasta ahora, la coletilla que le decía al taxista para que me llevara a casa era “Buenas noches, a la C/ Paraná, entre el hotel Al-Ándalus y el campo del Betis por favor”

Esta noche he dicho “Buenas noches, a la c/ Paraná, que está entre…” y el taxista me ha chistado para que me callara!! prefería que se lo adivinara su nuevo GPS.

¿Porqué sé que era nuevo? Por muchas razones; la primera es que aún conservaba el plastiquito que cubre la pantalla al que inmediatamente le salen pompitas de aire (síntoma de que se niega a asumir que ya no es nuevo), además hacía consultas en cada semáforo (para auto convencerse de la utilidad de la inversión) y tenía puesto el volumen en alto para que a cada salida, una voz femenina aunque robótica le indicara que a 200 m había una desviación (esto es equivalente a usar el marcador de voz de un móvil nuevo, o al abuso del uso del zoom y la cortinilla de estrellas).

Éste descubrimiento me inquietaba; un profesional de la carretera con artefacto electrónico nuevo, tan
absorto en las posibilidades del chisme que juega a las adivinanzas rechazando indicaciones y conversación de los pasajeros… podía ser peligroso. Y divagando, pensé que no había tecleado en ningún lado el nombre de mi calle. Me imaginé que la chica robótica habría tomado nota con sus orejas cibernéticas, y desde luego íbamos por el camino más obvio a casa (que no el más corto).

A 200m de mi calle, la voz omnipresente no se había pronunciado, y pensé que podría estar llevándome a la c/ Panamá por ejemplo, ya que cerca de casa hay calle con nombres de países, así que, intentando no herir sus sentimientos le dije “supongo que ya se lo dirá su GPS, pero es ésta calle a la derecha” y dio un volantazo que nos llevó de lleno a “ la c/ Paraná, entre el hotel Al-Ándalus y el campo del Betis”.

“Ya lo sabía, pero esta probando el GPS” dijo, aunque la voz femenina no se pronunció al respecto.

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24 Agosto 2006

Viví = Estoy muerto

Acabo de escuchar en el telediario de Antena 3 a un matemático decir que “viví en pasado es equivalente a estoy muerto”.

Esa afirmación, tan lógica como absurda, sólo ha podido salir de una ecuación matemática. Es cierto que el pretérito perfecto simple (viví) denota una acción ya concluida, y el verbo así; descontextualizado, sin objeto directo o complemento de algún tipo, efectivamente debería significar que “ya no vive”... Sin embargo ¿cómo puede ser lo mismo?”

En cualquier caso, “viví” nunca puede ser dicho ni escrito a secas como propone el matemático, porque si está muerto, es de una lógica mucho más aplastante que en ese estado no se puede conjugar.

Y después de escucharle rodeado de juegos en los que todo encaja, me ha apetecido muchísimo hacer (una vez más) una oda a la irracionalidad razonable que tan mala prensa tiene por culpa de quienes no saben usarla, y ponerme en contra de los papeles cuadriculados, de la ropa de H&M, de las estadísticas premonitorias de la DGT, de los números decimales de la gasolina, de los pares, de los marca páginas… Y explicarle a ese señor que asegura que sus juegos de inteligencia pueden resolverse, que todo encaja porque ellos mismos ponen las reglas…

Saber hacer el cubo de Rubik solucionará los problemas de Rubik, pero desde luego no los míos, aún así, el matemático organizado tiene razón en que el final del cuento siempre es “viví”, aunque nunca será lo mismo que “estoy muerto”.

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21 Agosto 2006

Venezia

Tenía miedo de que Venecia fuera una ciudad de cartón piedra, demasiadas imágenes en la mente que sesgan mi visión como otros muchos viajes que he hecho virtualmente con el Google Earth, con los atlas, con reportajes de periodistas a los que envidio insanamente o cada septiembre en los bares de la Almeda…

Más de 100 islas unidas por puentecitos, me gustó saber que no era una sola isla que fue dividiéndose poco a poco por el agua, sino que los vecinos siempre estuvieron separados, cada uno en su propia isla y se iban uniendo construyendo puentes.

La primera noche en Italia cenamos pasta con el mantel de cuadros, gorroneamos una ópera sentados fuera del teatro, cruzamos los 4 km de puente que llevan hasta Venecia en Bici, nos tomamos también algún helado en placitas con monumentos escalonados y música en directo.

Me preocupaba darme cuenta de que no vivía nadie en esos balcones tan ideales, que la puerta que da al canal está desperdiciada sin abrirse como un decorado, pero no fue así; la cotidianidad existe en la pequeña Venecia aunque a veces cueste asimilar realidades tan diferentes a las nuestras.

El barco de la basura, un señor mayor tendiendo su ropa, la vista desde las lonas del mercado, una niña tomándose un gelato…

y entre todas esas pequeñas cosas que me devolvían a una realidad de tamaño bolsillo,

San Marcos y cientos de personas pulsando el disparador a la vez me volvieron a sacar del cuadro…Venecia no parece conocer punto medio

y se alzan palacios de Palladio o cúpulas brillantes a cada pequeña plaza de entre las casitas alargadas que huyen de la humedad de los canales.

Y a pesar del Google Earth que todo lo ve, de Imagenio y su canal Viajar, de la guía de viaje de Prisa y de las narraciones de quienes les quedan pequeños los puentes, yo la sentí construida a mi escala.

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17 Agosto 2006

¿Y dónde está el tapón?

Rosarito era la sobrina de mi tata, María Dolores. Ahora sé que su nombre parecía puesto por Lorca… siempre con una carga a sus espaldas, siempre con algún problema que intentaba disimular o algún favor pendiente.

Recuerdo que un viernes me contó que el fin de semana iba a llevar a Rosarito a ver por primera vez el mar. De Dos Hermanas hasta la playa no hay más que una hora de camino pero la niña nunca había visto el mar. Tenía unos 10 años; pequeña pero consciente, sabionda aunque inocente.

Pasé el fin de semana preguntándome qué se sentiría al ver el mar por primera vez, porque claro está, yo no lo recordaba… por algún momento incluso deseé no haberlo visto yo tampoco. Y cuando le pregunté el lunes por Rosarito y el mar, su reacción resultó ser una de las pocas que yo no había imaginado.

Cuando pusieron a la niña en la playa, llena de gente, de arena, inmenso… preguntó “¿Y dónde está el tapón?”. María Dolores le explicó que al mar no se le cambia el agua, que hay mareas que mueven las corrientes de un sitio a otro, pero a Rosarito le daba asco y no se bañó en el mar.

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29 Julio 2006

Que no se convierta en piedra

A veces hace falta tiempo para hacer hueco a tantas sensaciones. Mi cuerpo es pequeño y aún tengo mucho que ordenar hasta conseguir que quepa todo. Aún quedan cosas en los bolsillos secretos de la mochila, cosas que aún no me ha dado tiempo a echar de menos, así que tendréis que conformaros con sensaciones inconexas, sin clasificar.

Tanta belleza a veces me deslumbraba; hasta el asfalto brilla en los países que realmente representan a Europa; las cúpulas, las aceras limpias, las piedras gigantes arrastradas por los lagos y canales de centroeuropa, incluso he llegado a echar de menos algo de oscuridad realista en mis pupilas.

Tanta carretera que ya no quedaba música sin escuchar, tantas rutas que no volveré a pisar, que daba nostalgia incluso mientras las estaba pasando. El obturador de la cámara estaba cansado y el de mis ojos, deslumbrado. He estado en postales que ni he fotografiado ni he comprado, sólo las he soñado… creo.

Un viaje impagable con noches improvisadas a la orilla de lagos, ríos, bosques o ciudades; en Austria, Suiza, Alemania, Francia, Croacia, Italia…durmiendo con la mejor de las vistas, donde los NH no caben, sitios que no cabrían ni en puzzles de 100.000 piezas.

Es mágico experimentar que hay un camino de Sevilla a Croacia, de Barcelona hasta aquella calita de la costa azul, desde el bar de la curva de Despeñaperros a las montañas más soberbias de los Alpes suizos… hay caminos y las fronteras a penas son tímidas señales azules con un letrero con aureola de estrellas.

Hay caminos como hay puertas en Berlín, sólo hay que tener los ojos abiertos y las piernas dispuestas.

No puedo elegir un recuerdo, no quiero, ni quiero convertir el viaje en crónica, porque cuando lo haga será prueba inevitable de que ha pasado, se convertirá en piedra.

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5 Julio 2006

9000 Km. de carretera, 40 metros de película

Acabo de comprar 40 metros de película en blanco y negro. Una cifra astronómica para mi! Intento plegarla y encajarla bien para que quepa en mi sentido de la proporción. Aproximadamente 936 exposiciones o fotografías. Me voy en un viaje casi improvisado por la Europa de los Alpes, lo que serán unos 9.000 km. de viaje en furgoneta, metro por metro de asfalto, roca y adoquines hasta donde llegue la gasolina. A un metro de negativo cada 225 km. o 1 foto por cada 9 km y medio, 37 fotos y media por día
Cálculos y listas que intentan asimilar y amortizar una de las mayores inversiones en carretes de mi historia personal, pero con el romanticismo de comprar la película por metros como el lienzo o la tela de un vestido de bodas.
Tengo que reconocer que me encanta acaparar todo el proceso de las fotografías, que me emociona pensar que será mío hasta el carrete, que lo habré metido yo en un chasis que antes no era más que un trozo de plástico vacío. Y dentro de un mes, cuando vuelva y empiece a convertir metro por metro en imágenes tomadas con la luz que yo le ordené y positivadas al son que yo les marco… entonces tendré mil argumentos para defender el orgasmo de la analogía.
Un amigo me que siempre tiene razón, me dijo una vez que la gente como nosotros no puede perder el tiempo con tranquilidad. Lo que complementa algo que mi padre me decía de pequeña, que es que la gente inteligente no se aburre nunca.
Y sin embargo, me voy de vacaciones! No voy a perder el tiempo y ni mucho menos; Francia, Alemania, Suiza, Austria, Eslovenia, Croacia y vuelta de nuevo pasando por Italia y a ser posible, con parada en Barcelona para ver a Blanca bajo una de esas farolas modernistas, pero vais a tener que liberarme del compromiso del blog durante unos 20-25 días.
Este año me lo he ganado; he hecho 800 horas de curso ( 11 Km y cuarto por hora de clase), he estado en la academia de inglés y he aprobado el CAP además de llevar, más que dignamente, unas cuantas crisis existenciales.
Hoy empezaré la crónica de las 9.000 Km. de viaje y 40 metros de negativo.

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23 Junio 2006

EYE._ Lugares Habitados

Segunda Vivienda.

En primavera, el señor con sombrero de paja que vive en esta rotonda, bajo el puente del Quinto Centenario, se reúne con dos amigo y se colocan a la sombra del puente más grande de la ciudad. Los demás se traen su propia silla.
No se si ésta es su segunda vivienda, porque hace unos meses que no le veo. Quisiera pensar que le tocó una casa de proteccón oficial, o que no era indigente, sino que jugaba a escaparse de casa, como cuando de pequeño para huir te encerrabas en el cuarto de baño. La primera vez que me emancipé fue en el baño de un noveno a los 5 años.
Pero la foto ha salido roja y no rosa, y puede que el dueño de la silla, el colchón de espuma y la litrona vacía no esté jugando a hacer cabañas ni le espere en casa el aire acondicionado.
Hace calor aquí y hace tiempo que no le veo...

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15 Junio 2006

EYE.- Lugares Habitados

La Reina de la casa

Mi vecina me atormenta con Luis Miguel a todo volumen, éste no es su patio, pero es el de alguien que escucha boleros sólo un festivo por la mañana.

Cancela blanca, muebles blancos, paredes más blancas, puertas con llave, boinas pendientes de un hilo… y un maniquí que hace las veces de la Reina de la casa.

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pequeña. en un laboratorio donde pinta con luz. Ella sabe hacerlo, ¿quién se atreve? sutil. no quiereserposmodernapero... Nesquick o Colacao...mejor me pones un café (se me volvió a olvidar el azucar). Come las lentejas con tenedor...(había que meter algún dato freak) Asimétrica y genial. Periodista sin periodismo. Bloggera sin quererlo. Aquí te tienes... a cambiarlo si quieres. ACLARACIONES: Nesquick siempre, el café con 2 de azucar pa contrastar y sí, como las lentejas con tenedor pero no las pincho!

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